Cayo Lara Moya, elegido Coordinador General de Izquierda Unida el 14 de diciembre de 2008: "Creo en la Izquierda Unida de la ética, los valores y la austeridad"
Crisis: “Nos emplearemos a fondo en el diálogo y la negociación, y en la respuesta sindical ante las provocaciones empresariales o de algunos poderes públicos”
No podía esperarse otra cosa de la reunión de ayer de ministros y ministras de finanzas de la UE, desde que hace dos semanas el Fondo Monetario Internacional “sugirió” que había que reforzar el capital de los bancos. El País de hoy, con la misma sutileza que el FMI advierte de lo que tienen que hacer los distintos Gobiernos, titula la buena nueva en portada diciendo que ”La crisis obliga a sanear otra vez las cuentas de los bancos”. Traduciendo las elegantes y retóricas frases empleadas, la cosa es que “esa crisis” generada por la banca, que se intenta hacer aparecer como fruto de una maldición divina, “requiere de una nueva ronda de recapitalizaciones”; es decir que hay que volver a inyectarle dinero a quienes han generado la crisis; “que podría volver a recaer en los contribuyentes”; osea que le volveremos a dar dinero a la banca todas y todos los habitantes del país, via Presupuestos.
Decíamos en la campaña de las últimas y recientes elecciones municipales y autonómicas, que los dos modelos que confrontaban eran el de seguir con la política de recortes en beneficio de la banca que defendían y defienden los dos grandes partidos, y el que defendemos IU para una salida social a la crisis, situando el empleo como la prioridad absoluta, para lo que es imprescindible una Reforma Fiscal progresiva para unos Impuestos justos, y una reforma y fortalecimiento de la Inspección Fiscal para acabar con el fraude.
Ante estas próximas elecciones generales la disyuntiva se sitúa entre, como los dos grandes partidos, insisten en el mismo camino fracasado de recortes sociales para seguir “salvando” con los recursos de todas y todos a la banca, e IU que ponemos en la generación de empleo la prioridad absoluta, y al igual que en el mes de mayo, con medidas concretas, posibles, cuantificadas, y situando como y de donde se generan los recursos necesarios.
Mientras tanto los dos grandes partidos parecen seguir distrayendo la atención de la realidad, con apasionantes debates que puedan hacer creer que nos encontramos ante una confrontación insalvable de modelos radicalmente distintos para salir de la crisis, cuando la identidad de PSOE y PP en las políticas fiscales y económicas son cada vez más difícilmente camufables. Es tremendamente enternecedor ver como son capaces de discutir apasionada y acaloradamente, las “profundas” diferencias que les han llevado a votar conjuntamente con brazo de hierro el golpe a la Constitución, para abolir el Estado Social y proclamar al unísono el Estado Neoliberal. Se le saltan a uno las lágrimas observando las brutales disputas entre PP y PSOE a cuenta de la tímida vuelta del Impuesto Patrimonio, a poco tiempo de aquel despliegue informativo, con toda suerte de testimonios gráficos, donde el entonces recién elegido nuevo Secretario General del PSM, Tomás Gómez, aparecía exultante estrechando la mano de Esperanza Aguirre, tras alcanzar el sublime acuerdo de impulsar la desaparición del Impuesto de Patrimonio, que aliviaría a ese 10% aproximadamente de madrileños y madrileñas que le pagaban, que por lo que decían ambos dirigentes, debían ser la “clase media” madrileña.
Ahora toca a los candidatos de los dos partidos mayoritarios, intentar hacer ver que los abismos que nos proponen no son el mismo. Rubalcaba intentando pasar como uno que de vez en cuando iba de “oyente” a las reuniones del Consejo de Ministros, y Rajoy desplegando toda su capacidad para decir generalidades, lugares comunes, latiguillos, y demás suertes retóricas, que hagan que el tiempo pase lo más deprisa posible sin equivocarse demasiado.
No es de extrañar que nuestro Portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Angel Pérez, dijera en su twitter hace pocos días, ante la brillante propuesta subastera de Rajoy, de crear 3,5 millones de empleos, sin explicar nada más, que “siendo tan buena esa idea de crear tres millones y medio de puestos de trabajo, como era posible que no se le hubiese ocurrido a nadie antes”.
Ayer sábado elegíamos en el Consejo Político Federal a Cayo Lara candidato a la Presidencia del Gobierno, candidatura que se llevará a ratificar a la Asamblea de Convocatoria Social de primeros de octubre, donde también votarán el programa y al candidato las personas no afiliadas que muchas de ellas han participado en los programas de las últimas autonómicas y municipales, así como las que ya están trabajando en la elaboración del programa de las próximas generales.
Para IU las elecciones no son tanto una confrontación de candidatos y candidatas como la confrontación de proyectos, por lo tanto con la candidatura de Cayo Lara se facilita que se visualice con toda claridad el proyecto de convergencia y salida social a la crisis, frente a la salida neoliberal a la crisis y sus políticas de recortes sociales y desmantelamiento del Estado del Bienestar al servicio de la banca y los mercados, que defienden los dos grandes partidos, y que incluso pretenden “sacralizar” modificando la Constitución.
Esa es realmente la confrontación que se ventila en las próximas generales, como ya pasó en las últimas autonómicas y municipales, al margen de las sobreactuaciones de diferencias entre PSOE y PP y de los “discursos de temporada” cuando se acercan elecciones. Por eso digo que con Cayo Lara se visualiza con claridad la confrontación de esos dos proyectos porque su personalidad y forma de actuar en la política representa los mejores valores de IU: Diálogo, firmeza, apertura, convergencia social y política, propuesta solvente, movilización, pluralismo, sencillez, cercanía, honradez y honestidad. Valores que hacen que Cayo cuente con un amplísimo apoyo, no sólo en la afiliación de IU, sino entre los susceptibles votantes de izquierdas.
Hay condiciones y expectativas para que a pesar de la injusta Ley Electoral, haya tras las próximas elecciones un Grupo Parlamentario determinante, en el que la presencia de Cayo Lara y Gaspar Llamazares junto a otras compañeras y compañeros, abran las puertas y ventanas de un Congreso ensimismado y ajeno a los problemas reales de la gente.
Propuesta y movilización, pero como dijo Cayo ayer, que “solo con la pancarta no se cambia el curso de la historia; con la abstención y el voto nulo o en blanco, por muy legítimos que sean, no se toca un sistema que tiene que cambiar con el voto, sin dejar la movilización y la presencia de la indignación en las calles.”
Es muy lamentable para la izquierda y para la mayoría social trabajadora que el PSOE no sólo no se haya conformado con asumir la política económica y fiscal del PP, sino que haya ido todavía mucho más allá, pactando con el PP una reforma de la Constitución, que eleva a categoría de rango constitucional la ideología neoliberal. No es entendible ni asumible que el PSOE haya optado por “inmolarse” y con él al Estado del Bienestar. Con esta reforma los dos grandes partidos proclaman el Estado neoliberal, pretendiendo abolir el Estado Social.
Con esta reforma el PSOE no solo renuncia al Estado del Bienestar, con esta reforma en la práctica, viene a realizar una suerte de autoilegalización como partido del espacio socialdemócrata, al impedirse a si mismo la aplicación de esas políticas, que se supone le deberían ser propias.
En definitiva, los dos grandes partidos imponen una salida neoliberal a la crisis dictada por la banca y los mercados, y dejan claro que solo tienen un mismo y común programa económico: Los recortes sociales. Eso si, elevándolos a rango constitucional, insistiendo en favorecer las privatizaciones e impidiendo el dasarrollo de unos servicios públicos de calidad. Limitar el déficit es imponer Presupuestos negativos en educación, sanidad, servicios sociales, etc, y mandar a la quiebra a los Ayuntamientos.
Por mucho que se empeñe en adoctrinar el Ministro Blanco, no es un debate entre los que quieren y los que no quieren reducir el déficit. Es un debate entre quienes quieren reducirlo exclusivamente a través del recorte del gasto social y la bajada de impuestos a las mayores rentas y patrimonios, y quienes defendemos la necesidad de una Reforma Fiscal para unos impuestos justos. En los últimos 15 años la presión fiscal se ha centrado sobre las rentas salariales, es decir sobre las rentas mas bajas y controladas. Solo basta comprobar como desde el año 93 quienes ingresaban 300.000 euros al año, hoy pagan un 37% menos que entonces, y los que percibían 10 veces menos, por ejemplo, pagan sólo un 8% menos.
Como con toda claridad manifestó nuestro diputado Gaspar Llamazares en el Congreso, es que además de irracional y al servicio de los poderes económicos y financieros, está reforma vulnera los más elementales principios democráticos y rompe el consenso constitucional. En 30 años sin embargo, el PSOE y el PP han impedido una reforma para una Ley Electoral justa, democrática y representativa, mientras que en unos días realizan una reforma constitucional para acabar con el Estado Social que declara la Constitución.
Debemos sumar todas las fuerzas para parar este disparate. En las Instituciones y en la calle. IU va a participar de todas las movilizaciones que tengan como objetivo el rechazo a esta reforma y la necesidad de la convocatoria de un Referéndum. Por eso estaremos el próximo dia 6 de septiembre en la Manifestación convocada por los sindicatos y organizaciones sociales, así como hemos llevado a la Asamblea de Madrid la petición de celebrar un Pleno Monográfico, la comparecencia de los siete senadores de la Comunidad para que expliquen su posición en el Senado, e iniciativas en los Ayuntamientos.
No van a poder ahogar la voz de los ciudadanos y ciudadanas. Por mucho que nos amenace Esperanza Aguirre con una policía autonómica más de su gusto, criminalizando una vez más el conflicto social, no vamos a bajar los brazos esperando mas golpes de los poderes económicos y financieros, y de quienes desde las Instituciones actúan a su dictado. Movilización y propuesta frente a quienes quieren desmantelar el exiguo Estado del Bienestar existente, imponiéndonos más paro, más pobreza, más desprotección social, menos y peor sanidad y educación pública, menos y mas caros servicios públicos.