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Es muy posible que debido a la sequía mediática que no meteorológica de estas santas fechas, el diario El País publica un artículo titulado “Gallardón guiña con el ojo derecho”, en el que pretende manifestar al parecer, cierta inclinación derechista del queridiiissimo Alcalde de Madrid. A mi sin embargo me parece, que mas que guiñar con el ojo derecho, sencillamente lleva un parche que tapa la cuenca vacía de su ojo izquierdo.
No pretendo hacer ninguna valoración de la gestión del Alcalde de Madrid que pudiera mejorar o aportar algo a las hechas por nuestro candidato al Ayuntamiento de la Capital, Ángel Pérez, aunque las suyas y las de cualquier dirigente de IU parezcan tener mas dificultades para reproducirse en la prensa, a diferencia por ejemplo de las del candidato Lissavetzky. A lo que no puedo sustraerme es a hacer alguna consideración sobre el artículo en cuestión y al descubrimiento hecho en el mismo.
Uno ya es consciente que Gallardón no cuenta con excesivas simpatías ni de Esperanza Aguirre ni de sus entusiastas palmeros. Ahora bien, tan significada enemistad se instala más en sus egocéntricas personalidades, que en diferencias políticas constatadas. Ni Gallardón gobierna para resolver los problemas de la inmensa mayoría de las personas de la Capital, ni Esperanza hace lo propio con los de la Comunidad. Ni la Presidenta privatiza mas servicios públicos que el Alcalde, ni los ajustes presupuestarios de Alberto generan más recortes sociales que los de Esperanza. Ni Gallardón quiere agotar la próxima legislatura ni Aguirre tampoco; ya llevan demasiado tiempo, cada uno a su manera, opositando a más altas instancias en el Estado, si Mariano y el PP se encuentran por fin con lo que nunca ganarían por méritos propios. Incluso no alcanzando los populares el Gobierno de la Nación, todo apunta a que ambos estarían dispuestos a dejar las responsabilidades institucionales que les den los ciudadanos y ciudadanas en las próximas elecciones municipales y autonómicas, ya fuese en el Gobierno o en la Oposición, con tal de ayudar a buscar la salida al bueno de Mariano.
Otra cosa es que al “Megalcalde” se le haya ido de las manos con los sin techo, esa supuesta máxima de Mitterrand a la que hace referencia un concejal popular, según la cual, lo primero que hay que hacer cuando vienen unas elecciones es que te voten los tuyos. Con lo sutil que suele ser Gallardón para estas cosas. Pero mira, por extraño que parezca ha debido decidir quitarle cuota de pantalla a la Presidenta de su partido, entre sus mas fundamentalistas seguidores.
La historia nos ha enseñado que encontrar puntos de entendimiento cuando hay diferencias políticas puede ser hasta remoto pero no imposible , cuando las diferencias se establecen entre divos, divas y vanidades, no hay posibilidad alguna. El problema es que los dos personajes siempre cogen a los ciudadanos y ciudadanas como rehenes de sus disputas, por mucho que ambos coincidan lamentablemente también con Zapatero en que sea la mayoría social trabajadora quien pague la crisis, en favor de quienes la han creado.
Así se hace Presidente. Ni un paso atrás. Una vez más Zapatero ha llamado a capítulo a los cuarenta o cuarentaitantos mayores empresarios del país para dejarles las cosas muy claritas. Que no se hagan lios, que piensa seguir adelante con mano de hierro con las reformas emprendidas, que algunos malintencionados denominan recortes. Que no se equivoquen un pelo, porque vendrán todas las que sean menester, fruto del pacto por el euro. Que no pierdan el tiempo dándole vueltas a la cabeza, porque piensa incluso sacralizar el modelo económico neoliberal a golpe de leyes. Efectivamente, como en el pasado mes de noviembre, llegó Zapatero y mandó a parar.
Abrumados por el ejercicio de autoridad presidencial, los abnegados y esforzados empresarios solo acertaron a balbucear tímidas y entrecortadas frases de puesta a disposición del Presidente “pa’ lo que haga falta”. Todo el mundo sabe que para esta gente España es lo primero. Le vieron coger tanta moral, que el filántropo Botín incluso se atrevió a pedirle que no se entretenga en eso de los debates sucesorios, y que agote hasta el último minuto la legislatura. Esto a Rajoy no le ha gustado mucho, si bien corrobora la opinión de Esperanza Aguirre, sobre aquello de que por fin Zapatero ha entrado por el buen camino. Sólamente Florentino osó a contradecir al Presidente, porque lo que no podía consentir era que pasara como en la reunión anterior, que a los pocos días del cónclave, el Barça le cascara al Madrid una manita, y dado que también en breves fechas volverán a enfrentarse en varias ocasiones, no fuera a ser que alguien pudiera interpretar que aquello fue fruto de algun acuerdo secreto, o sencillamente no vayan a ser estas reuniones gafes para el Madrid.
Pues eso, que todas y todos podemos estar ya mucho mas tranquilos. Es más, esta reunión puede ser fundamental para que los compañeros y compañeras socialistas puedan hacer mas creible aún su tipico vaticinio electoral, sobre los peligros que pueden contraer las ciudadanas y ciudadanos españoles como venga la derecha.
Y no tengo por menos que reconocer, que esa exhortación a la posible vuelta de la derecha me ha hecho reflexionar. Me he puesto a pensar sobre esa hipotésis, y me decía a mi mismo que a ver si va a venir Mariano ahora e iba a ser capaz de bajar el sueldo a las empleadas y empleados públicos y a los pensionistas. O lo mismo coge y quita la ayuda de los 426 euros a las paradas y parados sin prestación. Pues anda que si le da por hacer una Reforma Laboral que debilite a los sindicatos de clase. Es que incluso Mariano puede querer subir el IVA para penalizar a la mayoría social trabajadora. Capaz también podría ser de eliminar el Impuesto de Patrimonio.¿Y si tambien baja el tipo máximo del IRPF a las rentas mas altas del 45 al 43%?. Es que ese hombre tan parado puede incluso que quiera reformar las pensiones para abrir el mercado a los planes privados de pensiones. Y ya puestos quien nos dice que no pretenda privatizar AENA, Loterias, o las Cajas. No, si es para preocuparse, imaginaros que Rajoy fuera partidario también de ampliar el periodo de vigencia de las centrales nucleares, o de compensar con el dinero de todas y todos los beneficios previstos por las constructoras adjudicatarias de las autopistas de peaje. Porque claro, lo que es seguro es que el PP no modificará la Ley Hipotecaria para que cuando alguien es desahuciado agote la deuda con el banco a la entrega de las llaves. Y ya que vamos a contar, con lo que le gusta a la derecha las guerras preventivas, que no fuese capaz Mariano de meternos en una “guerra humanitaria” en algún país de esos que tienen petróleo.
¡¡Anda la leche!! , pero si todo esto ya está hecho. Mira que tiene suerte este hombre, que se le ve que el estrés no le puede. Puede llegar a Presidente del Gobierno sin desgastar las meninges, y encima ya va a tener todo el trabajo hecho.
Pues ahora entiendo el mensaje prelectoral de los socialistas madrileños de “el cambio posible”. Ya sabemos en que ha consistido el cambio, y hemos comprobado que efectivamente es posible.
Nosotras y nosotros sin embargo, hemos hecho nuestro programa electoral con la participación de cerca de 600 personas de diferentes movimientos sociales, de organizaciones ecologistas, de los sindicatos de clase, del movimiento vecinal, profesionales de la economía, de la salud, del urbanismo, etc, para conseguir el cambio social y político que necesita Madrid. Es decir, el cambio necesario, que por supuesto es tan posible como el que ha experimentado Zapatero.
Leo atentamente en la sección de Madrid de El País de hoy, un artículo rigurosamente trabajado por Soledad Alcaide, en el que refleja la supuesta vuelta a la “izquierda sin complejos”, del Secretario General del PSM, Tomás Gómez. Supongo que la primera impresión que le puede causar a cualquiera, cuando alguien dice que vuelve a un sitio, es que en algún momento decidió irse de a donde dice volver.
Dice Soledad Alcaide que “ese posicionamiento ideológico es el mismo que sirvió a Gómez para ganar las primarias internas que le convirtieron en aspirante a la presidencia madrileña, pero supone un giro respecto a las tesis que él mismo ha mantenido en sus cuatro años de Secretario General. Un cambio que en el partido se justifica como la única fórmula para arañar votos”. Es evidente que cualquier persona está en su derecho de variar sus opiniones. Lo que ocurre es que eso se convierte en mas creible cuando no acechan unas elecciones de forma inmediata, de lo contrario puede sonar a cantinelas electoralistas sobradamente conocidas, sobre todo en un partido con múltiples antecedentes en ese sentido. No recuerdo ningún discurso de la campaña de Zapatero para las generales del 2008, en el que propusiera la reforma laboral o la de las pensiones. Todo sea dicho de paso, a Gómez sobre esos dos aspectos tampoco le he oido ninguna otra cosa que sus aplausos. Por cierto, en el Congreso de los Diputados hay 15 diputados y diputadas del PSM que votan a dos manos todos y cada uno de los recortes sociales del Gobierno de Zapatero.
Refleja también Soledad en otro apartado del artículo, que precisamente el discurso con el que accedió a la Secretaría General Tomás Gómez, no es exactamente el que dice enarbolar hoy. Hablaba de una nueva manera de hacer política, (seguro que Lissavetsky y Pedro Castro pueden dar fe de ello), que denominó Nuevo Socialismo, “y que a grandes trazos trazos postulaba una reconversión ideológica del PSM hacia el centro. Fue entonces cuando postuló la supresión del Impuesto de Patrimonio, o cuando defendió que el 14% de los servicios sanitarios eran susceptibles de ser privatizados”, concluye Alcaide. Imagino que ese impulso hacia posiciones ajenas a la defensa del Estado del Bienestar, obedecían a su propia experiencia de la última legislatura como Alcalde de Parla, donde ese espacio lo ocupó con tanto entusiasmo, que al propio PP de esa ciudad le dejó sin discurso y sin concejales.
El problema que creo no es valorado en sus justos términos por Tomás Gómez, es que no debería utilizar la campaña de las Autonómicas para posicionarse en el PSOE en torno a lo que ya viene en donominarse “el debate del postzapaterismo”, donde si parece que Gómez quiere jugar un papel predominante. No parece razonable abandonar la posibilidad de mandar a Esperanza Aguirre a la oposición, para “situarse” en mejores condiciones para un debate interno de su partido.
Sólo me queda que lamentar que el Secretario General del PSM opte por seguir dando la batalla a IU y en el seno del PSOE, allanando el camino al partido que ha degenerado la política en esta Comunidad hasta límites insoportables.